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Qué hay detrás de la obesidad

03/10/2014

La obesidad es sin duda uno de los problemas más graves y difíciles de solucionar. Se han escrito miles de libros que hablan de dietas, también se han puesto de moda tanto medicamentos como tratamientos quirúrgicos para adelgazar, mismos quehan llevado a muchas personas a poner en serio riesgo su salud, con tal de lograr el tan ansiado objetivo . En otros casos, los esfuerzos por combatir la obesidad rebasan los límites de la salud física y emocional llevando a la gente a desarrollar enfermedades graves como la bulimia y la anorexia, las cuales también cobran cada vez más vidas.

 

Pero ¿qué pasa en realidad? ¿por qué la gran mayoría de la gente no consigue el objetivo?, - y si lo consigue es por muy poco tiempo- no importando la cantidad de dinero, de tiempo o de esfuerzo que se haya invertido en lograrlo.

 

¿POR QUE?.La respuesta está en que prácticamente todos los esfuerzos para lograr BAJAR DE PESO son de FORMA y NO DE FONDO. Todos buscan atacar el peso o las tallas, pero ¿Quién busca erradicar el ORIGEN DEL PROBLEMA? Es decir ¿Qué hay realmente detrás de la obesidad?.

 

EL PROBLEMA

 

Generalmente hay un problema emocional detrás de este gravísimo problema, y la comida ha logrado satisfacer de alguna manera “una necesidad o carencia” por lo tanto esta cumpliendo UNA FUNCION que generalmente es muy inconsciente por lo tanto el mismo inconsciente no permite el cambio hasta que esta función tan importante es SUSTITUIDA a nivel INCONSCIENTE por alguna otra conducta.

 

Por otro lado el ser humano es un ser de HABITOS, basta con que realicemos en forma rutinaria una determinada conducta durante 6 o 7 semanas para que esta se vuelva “habitual” lo que significa que pasa al inconsciente en forma automática y se realiza mecánicamente sin ningún esfuerzo. Estas conductas una vez que se establecen como hábito ya son muy difíciles de erradicar o de modificar.

 

De igual forma, sobre todo en México estamos inmersos en un contexto alimenticio que esta muy lejos de encontrarse en las “dietas tradicionales para bajar de peso”: Las tortillas, las tortas, los tamales, el pozole, las fritangas, los taquitos, la manteca, los sopes, etc. Las dietas “descontextualizan” a la gente.

 

Por lo tanto no podemos perder de vista que por estas razones las DIETAS o tratamientos tradicionales para bajar de peso generalmente NO funcionan, ya que se pretende cambiar con un esfuerzo consciente (la dieta) algo que es ya completamente inconsciente (el hábito alimenticio) por eso es que cuando menos se imagina la persona “ya rompió la dieta”. Este cambio solo se puede realizar al mismo nivel en el que se encuentra cimentado el problema EN EL INCONSCIENTE.

 

INVESTIGACION

 

Estas aseveraciones son producto de una investigación que se llevó a cabo en México en 1997 y el resultado nos llevo a diseñar un TRATAMIENTO PARA CAMBIAR LOS HABITOS ALIMENTICIOS POR MEDIO DE HIPNOSIS. Atacando por fin el problema tanto el FONDO como LA FORMA.

 

Dicho tratamiento se enfoca a cumplir la intención emocional que cubre el comer de más, pero con una conducta diferente e independiente de la comida. Paralelamente el tratamiento se enfoca en la modificación de los hábitos alimenticios ambos cambios se realizan a nivel inconsciente, de esta manera logramos que sea REALMENTE PERMANENTE.

 

RESULTADOS

 

Los resultados más comunes del tratamiento son los siguientes:

 

La cantidad de ingesta de la persona se reduce en un 50% o más ya logramos que la SEÑAL de satisfacción que es completamente INCONSCIENTE se presente antes.

 

Las personas se sienten sumamente atraídas hacia los alimentos sanos “se les antoja” comer sanamente.

 

Comienzan a rechazar automáticamente los alimentos que les engordan “no se les antoja” o “les producen mucho rechazo”.

 

Si llegan a comer más de lo que su cuerpo requiere para estar sano y lleno de energías “el cuerpo lo desecha o lo elimina”.

 

Esta nueva conducta alimenticia se fija en el incosciente para volverse hábito entre la séptima y la octava semana del tratamiento.

 

Estela Durán Mena, Ph.D.

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