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La Adopción

03/10/2014

Detrás de una adopción solemos encontrar muchas historias de dolor y sufrimiento, las cuales debemos identificar para poder entenderlas y eventualmente aceptarlas como parte del mismo proceso.

 

SITUACION PREVIA

 

Por un lado, los padres adoptivos generalmente han pasado por un proceso desgastante al haber visitado infinidad de doctores, con sus respectivos diagnósticos y tratamientos relacionados con un hecho difícil de aceptar: LA INFERTILIDAD. A partir de este momento se comienza a generar una situación considerada digna de convertirse en el “doloroso secreto de la pareja”.

 

Luego suelen presentarse duros e intensos periodos de auto reproche y odio hacia si mismo sobre todo por parte de la mujer por no poder concebir un hijo. La situación se relaciona principalmente con el cuestionamiento de su propia feminidad y por fallar en la “tarea principal de toda mujer”: SER MADRE.

 

En el caso del hombre sucede algo similar asociando fertilidad con virilidad con la consecuente baja de autoestima. En algunos otros se vuelve una verdadera obsesión que acaba con su entorno familiar, social, labora y por supuesto de pareja.

 

Cuando todos los recursos tanto económicos, físicos y científicos se han agotado, la persona “infértil” DEBE ENFRENTAR la situación como una PERDIDA REAL y atravesar por un periodo de DUELO.

 

El duelo por la infertilidad no sólo implica reconocer racionalmente la imposibilidad de tener hijos biológicos, sino que también implica internarse en un proceso emocional de despedida del hijo carnal y así poder cicatrizar la herida. Esto se enmarca dentro de un “duelo existencial” que es una situación difícil de procesar por ser tan difusa.

 

La pareja debe enfrentarse a una crisis en la que cada uno debe analizar y sopesar el valor asignado a la relación de pareja y la necesidad de ser padre o madre.

 

Cuando se presenta una situación en la que existe un miembro fértil y otro infértil generalmente se producen acuerdos implícitos, por medio de los cuales el miembro fértil se “sacrifica” en pos del matrimonio y el miembro infértil “compensa” este sacrificio. Estos acuerdos pueden ser muy nocivos para el desarrollo de la pareja si no son hablados, explicitados y compartidos. (Salvo en los pocos casos en que ambos miembros de la pareja presentan infertilidad).

 

La importancia de trabajar el duelo en terapia radica en que un duelo por infertilidad no elaborado atenta contra el éxito de la paternidad adoptiva, afectando el desarrollo psicológico y emocional del niño.

 

Por lo tanto sólo las parejas que han resuelto satisfactoriamente el duelo por la infertilidad cuentan con la posibilidad de la adopción como un camino viable.

 

LA OTRA HISTORIA

 

El bebé que es adoptado también lleva a cuestas una historia de mucho dolor. Comenzando por aquellos que llegan al mundo envueltos en la tragedia por la muerte de su madre, quedando huérfanos, y en espera de que “alguien los reciba en un nuevo hogar” y terminando por aquellas historias en donde la madre ha rechazado a ese bebé desde el comienzo de su gestación. Dentro de estos extremos existen miles de historias pero todas llevan intrínsecamente un marco de dolor necesariamente.

 

Este bebé desde que llegó al mundo ha sufrido una gran pérdida (el ser separado de su madre biológica y todo lo que ello implica). Erróneamente se cree que por el hecho de ser bebé “no se dio cuenta” y “no le va a afectar” . Existen varios estudios que indican lo contrario.

 

Desafortunadamente no todas las familias son realmente asesoradas para llevar a cabo un proceso Psicológico de adopción y en el camino se cometen un sin número de errores, siendo los más comunes, la sobreprotección y el secreto.

 

Generalmente cuando se ha sufrido tanto por no tener un hijo, cuando por fin ese sueño se concreta a través de una adopción, algunos padres adoptivos vuelcan todo su amor y lo confunden con una sobreprotección que termina por asfixiar Psicológica y emocionalmente a su hijo. También en esta etapa es muy recomendable la asesoría de un terapeuta par que los oriente en este sentido.

 

En relación a revelar o no el secreto de la adopción mucha gente comete el gravísimo error de ocultar la verdad. ya que en la gran mayoría de los casos se termina por saber la verdadera historia, con el reproche, reclamo y en ocasiones desprecio del hijo adoptivo por haberle ocultado “semejante información”.

 

Algunas personas se pregunta la edad ideal para revelar “tal información”, la respuesta es: lo antes posible. A un niño se le van creando mapas de realidad desde que comienza a aparecer el lenguaje, desde ese instante se le puede relatar de la manera más amorosa y real posible “el cuento de su origen”.

 

Lo más sano es manejar las cosas con la mayor naturalidad posible y compartir claramente la situación de la adopción, con el fin de que esta personita que ha sido adoptada comprenda más adelante muchos sentimientos que irán surgiendo a través de su vida que sin ESA INFORMACION tan valiosa NO LES SERÁ POSIBLE ENTENDER.

 

En conclusión, la adopción es una experiencia maravillosa y una gran segunda oportunidad para ambas partes, siempre y cuando se lleve a cabo concienzudamente, con la asesoría adecuada y sobre todo CON AMOR.

 

Estela Durán Mena, Ph.D.

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